Cuando su credibilidad esta por los suelos y nos encontramos ante una situación más que seria puede parecer manipulador perderse en discursos superficiales acerca de la vestimenta que se ha de llevar en el hemiciclo. Me sigue resultando curioso que ciertas personas le den relevancia a determinada manera de vestir, y máxime hoy en día cuando podemos hablar de chantajes incluso en cosas tan banales como esa. Cuando voy en busca de un producto, en este caso a los políticos/as y/o representantes les compramos ideas, me fijo más en el discurso que en su apariencia física. Lo curioso es que nosotros como compradores también somos medidos por la misma regla, más de uno habrá sentido esa miradita inquisidora en el Corte Inglés, de esas que insinúan que alguien tan tirado no sólo no consume sino que además afea la tienda.
¿Me da exactamente igual como vayan vestidos? Rotundamente no, han de dar ejemplo y vestir acorde con la temperatura que haga, si se gastan una millonada en hacer que la selección apague la luz cuando salga del vestuario para ahorrar que menos que lo apliquen en la esfera pública. Reconozco que los trajes y las corbatas siempre me han generado distanciamiento, es algo así como subirse en una escalera y mirar desde arriba, puede que el hecho de trabajar vestido así, le haya quitado solemnidad. ¿Lo interiorizaran? Bono mírate al espejo y repite conmigo hoy cualquier mindundi lleva corbata.
No hay comentarios:
Publicar un comentario