Me encanta escuchar batallitas, lo de los consejos es otro cantar. Esta semana un conocido personaje de nuestro país nos ha regalado uno, con su peculiar tono de voz que no por ello menos solemne nos ha instado a apretarnos el cinturón, no recuerdo si ha sido desde la cubierta de su yate o desde nuestro palacio (como bien sabrán el yate es regalo de empresarios mientras que el palacio pertenece al Estado), yo soy una de esas fans de Hacienda que cree a pies juntillas que el Estado somos todos y todas.
Se me hace costoso atarme la citada prenda viniendo de quién viene. Llámenme quisquillosa. Recientemente leí un grupo en Facebook : “No más sueldos para toda la vida para los políticos. Somos España, no Nescafé”. Lo de predicar con el ejemplo sería interesante, creo que me calaría más hondo, pero seguro que me argumentarían con el típico sino consumimos quién levantara el país. Soy un mar de dudas…
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